El Gobierno de Colombia anunció el cierre de los mecanismos que facilitaban la venta de energía a Ecuador, en respuesta a la decisión del presidente ecuatoriano, Daniel Noboa, de imponer una tasa de seguridad del 30 % a las importaciones provenientes de Colombia. La medida ecuatoriana fue rechazada de forma inmediata por las autoridades colombianas, que la calificaron como una “agresión económica” y advirtieron sobre sus efectos negativos en la integración regional.
El ministro de Minas y Energía de Colombia, Edwin Palma Egea, expresó su rechazo a través de la red social X y sostuvo que el arancel rompe con los principios de cooperación y complementariedad entre ambos países. Palma confirmó que, como respuesta, Colombia cerró los mecanismos que permitían la exportación de energía hacia Ecuador.
Por su parte, el presidente Daniel Noboa defendió la aplicación de la tasa de seguridad, argumentando que responde a la falta de reciprocidad y de acciones contundentes por parte de Colombia en la lucha contra el narcotráfico. El anuncio del arancel se produjo pocos días después de que el presidente colombiano, Gustavo Petro, solicitara la liberación del exvicepresidente ecuatoriano Jorge Glas, lo que añade tensión al escenario diplomático entre ambas naciones.
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