Desde mediados de enero se realizan trabajos de limpieza y mantenimiento de pozos de revisión y alcantarillado en varios sectores de Otavalo. El objetivo es evitar que las aguas residuales sean descargadas directamente al río Tejar. El trabajo responde a la sentencia ratificada en febrero de 2025 a favor del afuente que atraviesa la ciudad.
El 9 de febrero se realizó la última intervención, denominada punto Z2, que comprende las calles Ricaurte y Colón, en el sector El Batán. Allí se efectuó la limpieza de rejillas, sumideros y pozos, además de intervenciones técnicas para redirigir las aguas residuales hacia la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales La Fuente de la Salud, ubicada en el sector de San Eloy.
Previamente, se intervino de la misma manera el sistema de aguas residuales del mercado 24 de Mayo. Según informó el actual gerente de la Empresa Pública de Agua Potable y Alcantarillado de Otavalo (EMAPAO) en una entrevista concedida a Sarance Visión, la Alcaldía de Otavalo destinó más de 640 mil dólares para ejecutar estos trabajos de mantenimiento en un plazo de nueve semanas, que concluiría el 13 de marzo. Este monto también cubriría la elaboración de un estudio del colector marginal de aguas servidas que, según estimaciones del colectivo Unidos por la Pacha Mama, podría alcanzar un costo aproximado de 7 millones de dólares.
Esta obra se plantea como una solución estructural al problema de contaminación del río Tejar, junto con la adopción de tecnologías limpias, el fortalecimiento de la infraestructura de tratamiento de aguas y la promoción de prácticas de desarrollo económico respetuosas con el ambiente, tal como lo establece la sentencia. El fallo obliga tanto a la Alcaldía como a EMAPAO a ejecutar acciones concretas para la recuperación integral del río.
Aunque el sector de El Batán es uno de los puntos críticos donde se descarga una mayor cantidad de aguas servidas, no es el único. De acuerdo con la investigación desarrollada por el colectivo ambientalista a lo largo del río, existirían cerca de ocho puntos de vertido bajo competencia directa de EMAPAO, además de decenas de desfogues clandestinos construidos por habitantes de los alrededores.
Estas son algunas de las obras dictaminadas por el juez que lleva el caso. La sentencia también dispone la aprobación de una planificación complementaria, con participación ciudadana, especialmente de los moradores del sector El Batán. Este plan deberá contemplar distintos niveles de intervención y medidas de reparación: a corto plazo (desde la expedición de la sentencia hasta un año) para descontaminar y proteger el río Tejar; y a mediano plazo (de uno a tres años) para preservar y conservar sus aguas, así como recuperar sus ecosistemas.
La ciudadanía se mantiene atenta al desarrollo de estos trabajos. Aunque las intervenciones han generado molestias temporales, como el cierre de vías y la alteración de la movilidad, existe la expectativa de que estas acciones no sean solo paliativas, sino el inicio de una solución definitiva frente a la contaminación del río, problema que se ha agravado con el crecimiento poblacional y las limitaciones presupuestarias.



