Indra, empresa contratista del radar, difundió imágenes de la comitiva ucraniana en las que aparece, de fondo, el radar comprado por Ecuador, listo para embarque y que permanece en España
En plena guerra declarada contra el narcotráfico, un radar de última generación valorado en USD 24 millones permanece embodegado en Madrid, pese a haber sido adquirido para fortalecer la vigilancia aérea del país. Se trata del radar tridimensional de largo alcance LTR-25, comprado en 2023 a la empresa española Indra por el Ministerio de Defensa.
Aunque el equipo está completamente fabricado y listo para su embarque desde junio de 2025, el Gobierno suspendió el contrato el 12 de febrero de ese año, mediante una resolución ministerial. La decisión se tomó debido a que aún no concluyen las obras de infraestructura necesarias en los cerros Montecristi y San Isidro, sitios estratégicos para su instalación.
El radar fue adquirido para reemplazar el sistema destruido en Montecristi en 2021 y permitir el control del espacio aéreo en varias provincias de la Costa. Mientras tanto, el costoso equipo permanece almacenado, en medio de retrasos, cuestionamientos y una creciente amenaza del narcotráfico aéreo.
Según el contrato, el radar debía estar en el país y funcionando 30 meses después de la firma, es decir, en diciembre de 2025.
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